Chile: Los Jóvenes de la Era del Conocimiento vs. los Defensores de la Era Industrial

Aug 10, 11 Chile: Los Jóvenes de la Era del Conocimiento vs. los Defensores de la Era Industrial
La imagen es elocuente e ilustra el momento particular que está viviendo el país andino. Organizando las manifestaciones callejeras más grandes y participativas desde el retorno a la democracia hace ya más de 30 años, las plazas, calles y avenidas de las ciudades chilenas se ven desbordadas de jovenes y adultos exigiendo un sistema educativo más justo y democrático que el actual. Ayer martes 9 de agosto, luego de unas jornadas violentas marcadas por una inusual y – según muchos – desproporcionada represión policial, los estudiantes convocaron a una manifestación que aglutinó, sólo en la capital, Santiago, más de 100.000 personas con fuertes réplicas en las principales ciudades chilenas. Se trata de un conflicto que tiene paralizado al sistema educativo nacional desde hace dos meses y que lejos de debilitarse, parece ganar fuerza día a día. El movimiento estudiantil cuenta con el apoyo creciente de sectores sindicales y – a pesar de los desmanes violentos con los que concluyen muchas de estas manifestaciones – cuenta con el apoyo masivo de la población que por las noches sale a la calle cacerola en mano a hacer escuchar también su descontento golpeando con fuerza cucharones y tapas de ollas.
¿Qué está ocurriendo?
Tal como se ha vivido en otros países de la región, modelos económicos que fueron en su momento felicitados desde los centros de poder que sustentan economías basadas exclusivamente en utilidades financieras, muestran sus profundas contradicciones y debilidades para sostenerse a largo plazo. En 1981 el entonces regente dictador chileno introdujo reformas al sistema educativo eliminando la educación gratuita. Quien no dispusiera de recursos económicos para costear sus estudios debía entonces contraer una deuda con el Estado – en el caso de las escuelas públicas – o con la banca privada. En 1990 se introduce la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE) que limita la función del Estado a mero regulador dejando la responsabilidad de la calidad educativa en manos privadas o municipales. Nace así un sistema educativo que considera a la educación como un bien de consumo – como lo definiera recientemente el presidente Piñera – basado en decenas de institutos privados en todos los niveles educativos. Las consecuencias se hacen sentir en el mediano plazo: degradación de la calidad educativa y miles de jóvenes y familias de clase media y baja endeudados que deben empezar a pagar al obtener su primer empleo. Estas deudas semejantes a una hipotéca se contraen por 10 o 15 años a un costo del 5% anual de los ingresos del deudor. Un negocio redondo.
¿Qué ocurre si alguien no puede pagar? Todo moroso/a en Chile aparece automáticamente en registros de acceso público como por ejemplo, DICOM – una empresa privada que lleva un registro de la actividad económica y financiera de los chilenos/as. Con lo cual esta persona queda “marcada” limitándose su posibilidad de acceder al empleo, a nuevos créditos y otros. Es decir, se ha creado un circuito que limita toda posibilidad de desarrollo profesional y educativo a quienes no pueden pagar una buena educación. Las cuotas de todos los insititutos educativos oscilan entre los U$S 300 y los U$S 1200 mensuales, entre las más caras del planeta.

Los Jóvenes de la Era del Conocimiento vs. los Defensores de la Era Industrial

Uno de los aspectos más llamativos de esta movilización estudiantil es la consistencia y claridad conceptual que esgrimen los y las líderes del movimiento estudiantil. Jóvenes nacidos en democracia y conscientes de que a pesar que Chile es generadora de una de las materias prima más relevantes para el mundo – el cobre, también privatizado – el principal activo para el desarrollo de los pueblos es el conocimiento y que el sistema educativo es uno de los ámbitos esenciales para formar individuos pensantes e innovadores capaces de conducir a los pueblos a un bienestar cada vez mayor. En un mundo en donde la generación de riqueza material se basa cada vez más en la innovación, la cual siempre es producto del trabajo en redes y del flujo de la información y de la creatividad, continuar aferrándose a modelos económicos basados en la explotación de los recursos naturales sin generar valor agregado intelectual significa condenar al país a quedarse por fuera del desarrollo sostenible.

¿Cómo sigue la historia?

Este movimiento ha rechazado diversas propuestas reformistas que ha planteado el gobierno considerando que se debe atacar el problema de fondo, ofreciendo garantías de educación gratuita y de calidad para todos, estatizando la educación nuevamente y terminando con el sistema de lucro. En dos días vence el plazo ofrecido por el movimiento estudiantil en el cual el gobierno debe plantear nuevas opciones. Si esto no ocurriera, el movimiento estudiantil habrá de exigir un plebiscito nacional en donde la población se manifestará de manera democrática si desea o no que se realicen cambios de fondo al sistema educativo, utilizando así las herramientas de sistemas democráticos para resolver grandes problemas. El gobierno no está de acuerdo en la implementación de un plebiscito. Chile está entonces, en un tenso compás de espera.

Continuará….

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