Construir un nuevo sistema educativo en Chile ¿qué significa?

Aug 22, 11 Construir un nuevo sistema educativo en Chile ¿qué significa?
Ser testigo presencial de un masivo movimiento estudiantil y popular que demanda del gobierno profundas reformas a su sistema educativo para garantizar acceso al conocimiento y al desarrollo, necesariamente debe llevar a la reflexión. En esta época que han dado en caracterizar como carente de ideales y vacío de contenidos que no sean los consumistas, ver cómo toda una nación -liderada por los jóvenes, dato no menor – se une para cuestionar un modelo educativo excluyente basado en el lucro exigiendo igualdad de acceso y calidad, debe ser analizado más allá de las implicancias inmediatas que pueda tener para el futuro educativo de Chile.  Según informan los medios, ayer domingo 21 de agosto en la ciudad de Santiago se convocaron casi un millón de personas para seguir demostrando su descontento. Los documentos gráficos muestran la conformación de la marcha: abuelos con nietos, padres con hijos, jóvenes y adultos.¿Qué otras lecturas podemos hacer?
La “nueva” función social y productiva de “la Cultura”
Mi presencia en Chile se vincula con una consultoría para la Universidad de Valparaíso que propone transferir conocimientos y desarrollar propuestas que actualicen las currículas en relación al lugar que debe ocupar la “cultura” en los contenidos de diversas carreras. Mi tesis de trabajo se sustenta en que la relevancia que adquieren, por ejemplo, las denominadas Industrias Culturales y Creativas es un indicador de que la cultura abandona el encasillamiento como “ornamento” y entretenimiento. Esto significa que “la Cultura”  empieza a ser reconocida como un factor relevante en los procesos de desarrollo, pudiendo identificarse múltiples beneficios: riqueza material, cohesión social, crecimiento cultural y patrimonial, reduccion de patologías sociales y estímulo a la capacidad innovadora. Pocos sectores sociales pueden jactarse de proveer tal cantidad de beneficios a la sociedad. Mi hipótesis propone que estos beneficios ya eran existentes desde antes de que el sector adquiriera fama como actor relevante de la economía (7,3% del PBI mundial es generado por las Industrias Culturales y Creativas). Pero también significa importantes transformaciones sociales, que no pueden ser logradas por otros medios,  como lo demuestra el caso de Medellín, la ciudad que pasó de 300 muertes violentas por cada 100.000 habitantes a 27 gracias a un plan de desarrollo basado en la cultura.  Sin embargo, es recién en los últimos 15 años que estos datos se hacen evidentes. ¿Por qué? y ¿Qué relación guarda esta observación con el proceso chileno?
De la Era Industrial a la Era del Conocimiento
Así como podemos marcar históricamente que es la mitad del siglo XVIII  cuando ocurre el paso de la Era Agrícola a la Era Industrial, en torno a la Revolución Industrial, los especialistas coinciden en afirmar que estamos pasando de la Era Industrial a la Era del Conocimiento. Esto significa estar en un momento crítico. Me gusta ilustrarlo con la imagen de una persona saltando de un punto a otro. Estamos exactamente en el momento en que todo el cuerpo se encuentra en el aire, sin sustento bajo los pies, movidos por la inercia, conscientes de que lo pasado aún no concluyó y que lo futuro aún no termina de tomar forma. Es ese momento de transición que trae consigo múltiples reflexiones en torno al valor de lo pasado, la incógnita de lo futuro y la incertidumbre de lo presente. Siguiendo con esta línea de análisis, podríamos arriesgar proponiendo que los intensos movimientos sociales de los últimos meses (las revueltas populares en el Medio Oriente, en Londres y en Chile) y los escenarios de inestabilidad en Europa y en Estados Unidos y otros, no son hechos aislados en un mundo globalizado, pero que guardan ciertas resonancias entre sí vinculados por este cambio de era. No es una era de cambios, es un cambio de era.
Contra el despojo cultural  (ver también el siguiente post)
¿Qué plantean los estudiantes en Chile acompañados por las familias y los docentes? “No queremos quedar atrapados en la ilusión de un pasado que está dejando de existir (y que tal vez nunca existió en la forma que se mercadeó) y queremos ser parte de la Era del Conocimiento. No queremos ser despojados de lo más importante para una sociedad: el conocimiento, la cultura, nuestra manera única y particular de concebir una visión de futuro como pueblo.
¿Cuáles son las principales características de esta nueva era?:
- El conocimiento, de la mano de la educación, es el principal activo para generar riqueza material, social y cultural en cualquier sociedad en el siglo XXI.
- El conocimiento es patrimonio universal, social y humano. Por lo tanto no puede, ni debe ser objeto de lucro para beneficio de unos pocos.
- El sistema educativo es el dispositivo social más idóneo no sólo para permitir que el conocimiento fluya, sino también para generar nuevo conocimiento, y con ello, nuevos escenarios de desarrollo orientados al bienestar general..
- La generación y el acceso al conocimiento es la única garantía para el desarrollo sustentable. Como tal, la sociedad en su conjunto, comenzando por el Estado, debe garantizar el libre acceso y distribución a todos los individuos.
- Los individuos y colectivos deben también tener acceso a las herramientas de gestión del conocimiento para su máximo aprovechamiento, llamensé estas educación, tecnologías, cultura, creatividad, innovación y afines.
Es en torno a estos temas que estamos trabajando con los directores y docentes de las carreras de Teatro, Música, Cine, Gestión en Turismo y Cultura y Administración Pública de la Universidad de Valparaíso, así como con los estudiantes de las diversas carreras. Buscando focalizar la mirada en torno a la responsabilidad que tiene, en este caso, el ámbito académico en la formación de los futuros profesionales. El sector de la Cultura – en su acepción más amplia – debe asumir su papel protagónico como elemento cohesionador y dinamizador de los procesos de desarrollo sustentables y debe comprender también su responsabilidad histórica como principal conocedora del valor que su materia prima tiene: el conocimiento, la creatividad y la innovación.
Es la única forma no sólo de evitar el despojo de lo más preciado para el ser humano, su identidad y sentido de pertenencia, sino también de garantizar que el futuro se oriente al bienestar de todas las personas que constituyen una nación.

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