Diálogos (imaginarios) sobre los asesinos de la innovación: Poner en marcha la innovación (quinta parte)

Jun 14, 11 Diálogos (imaginarios) sobre los asesinos de la innovación: Poner en marcha la innovación (quinta parte)
- Ya estamos innovando – dijo casi sin quererlo el dueño.
- ¿En qué estamos innovando? – preguntó escéptico el responsable de marketing.
- En nuestra forma de comunicarnos – respondió el dueño con la mirada perdida – esta experiencia que hicimos me permitió entender que el principal asesino de la innovación aquí dentro soy yo. Estoy esperando que todos ustedes sean los más innovadores del planeta, pero ¿qué hago para eso? ¿Qué condiciones les estoy creando para que la creatividad pueda fluir? No es con órdenes que uno se hace más innovador…
Todos los presentes se miraron asombrados. Nunca esperaron escuchar esas palabras del dueño, siempre más afecto a un estilo de dirección vertical.
- El mundo está cambiando a una velocidad asombrosa y esto está impactando en los modos de producir, de hacer negocios, de comunicarnos, de establecer vínculos. No podemos seguir pensando y actuando como hace cincuenta o más años. O acompañamos los cambios de la realidad o quedamos fuera de toda posibilidad de desarrollo – sentenció el consultor – Cuando se consolidó el modelo de organizaciones tal como las hemos heredado, el futuro era mucho más predecible que ahora. Podíamos estimar comportamientos de grupos humanos en diversos temas a mediano plazo y seguramente gran parte de estos se cumplían. Hoy todo eso es imposible de concebir. se terminó la época de la predicción. Estamos en la era de la incertidumbre y, nos guste o no, hay que aprender a jugar con estas reglas.Para navegar la incertidumbre, tenemos que trabajar en equipo, como si de una gran nave se tratara. Hay un capitan, claro, pero ese capitan sabe que sin su tripulación no va a llegar lejos…
El dueño se tocó el mentón en señal de estar meditando. – O sea – dijo abruptamente – que no se trata del dinero solamente.
- ¿Usted qué piensa? – preguntó el consultor.
- Que el conocimiento está en todas partes y en ninguno – sentenció.
Los presentes se miraban desconcertados.
- Claro! – dijo como quien dice Eureka – Yo pienso que soy la cabeza de un mecanismo que debe funcionar de manera impecable solamente por que yo lo digo. Y me paso noches enteras haciendo cálculos, imaginando estrategias. Pero ahora entendo que no es la forma de funcionar. Les voy a ser honestos, cuando leí las respuestas que todos ustedes escribieron a mi pregunta, esperaba encontrarme respuestas sueltas sin mucha expectativa “nnovadora”. ¿”Qué puedo esperar de ellos que yo no sepa? – confieso que pensé. Pero a medida que iba leyendo, todas las distintas respuestas se iban encadenando armando un mapa con soluciones planteadas desde distintas ópticas, todas coherentes y consistentes. No había nueve respuestas, había una sola respuesta con muchas opciones y cada opción abría el juego a nuevas posibilidades realistas y posibles. No sé cómo explicarlo… La suma de todas las respuestas eran mucho más que las respuestas individuales.
- La innovación se nutre de múltiples ideas que provienen del campo de la creatividad – completó el consultor – y esta a su vez se nutre de los conocimientos, de la experiencia y de la visión de los que las generan. Son redes de conocimiento dentro de otras redes, como nuestro sistema neurológico. Billones de neuronas que arman miles de patrones de posibilidades.
- Entonces – preguntó Diana indecisa – ¿por qué nos cuesta tanto innovar, si estamos diseñados biológicamente para eso?
- Ah! – dijo el consultor- por que como todo sistema, todo esto no es ni bueno ni malo, simplemente depende de cómo se use. La matriz compleja integrada por nuestros patrones culturales, nuestros valores, la educación que recibimos, las creencias y la experiencia de vida, entre otros, es la que va a definir cómo usamos estos sistemas. Si la idea que hemos construido acerca de nuestra capacidad creativa e innovadora es limitada, entonces no podemos esperar que de nosotros salga la creatividad o la innovación. Tan importante son estos factores…
El responsable de producción, que no había hablado mucho hasta el momento, comentó – Hace poco leí que cuando aprendemos algo nuevo, se crean “caminos” en nuestro sistema neurológico, conectando ciertos grupos de neuronas entre sí. Estos caminos son espacios “de confort”, ya que no hay que hacer ese esfuerzo y costo energético nuevamente. Y es así como creamos rutinas, creencias y patrones de conducta. Cambiar, innovar, significa crear nuevos caminitos neuronales, pero sobre todo, implica cuestionar y abandonar los conocidos. En esto seguimos siendo primitivos. Las personas que caracterizamos como creativas o innovadoras, se toman el trabajo de desechar patrones conocidos y se animan a crear nuevos caminos.
- ¿Hay alguna fórmula para eso? – preguntó entre burlón y preocupado el responsable de RRHH
- Si, claro!- respondió estusiasta el consultor – Hay que usar dos preguntas “mágicas”: ¿Qué pasaría si…? y ¿Y por qué no…? Si cada vez que se enfrente con la necesidad de innovar usted aplica estas dos preguntas, creame que va a estar mucho más cerca de innovar de lo que nunca creyó que podía estarlo…
(Continuará)

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