Diálogos (imaginarios) sobre los asesinos de la innovación:una pregunta, muchas respuestas (cuarta parte)

- ¿Y cómo se hace? – preguntó abatido el dueño.
- ¿Para qué? – feliz, el consultor sintió que las primeras resistencias se estaban venciendo.
- Para generar procesos innovadores en la organización, para hacer que el cavernícola evolucione…
El consultor sonrió ante la imagen irónica propuesta por el dueño.
- Está preguntando cómo hacen las organizacionas que son exitosas en sus procesos innovadores…
- Algo así… – dijo el dueño sin mucho convencimiento.
El consultor contó diez hojas en blanco, tomó diez bolígrafos de su maletín y repartió estos materiales entre las personas que estaban sentadas alrededor de la mesa.
- Hagamos un experimento – propuso – les invito a que formulen una pregunta que para cada uno de ustedes sea vital en su entorno de trabajo y que denote un problema o desafío. Formulenla como si se la preguntaran a un experto de manera concreta, simple y clara. Debe tener que ver con sus ámbitos de trabajo. Escriban la pregunta en la parte superior de la hoja.
Al cabo de 5 minutos todos habían escrito la pregunta. – Muy bien, ahora numeren las preguntas de 1 a 10 empezando por aquí – señaló a Diana – Ahora vamos a hacer circular las hojas hacia nuestra derecha. Vamos a leer la pregunta que recibimos y a escribir una respuesta consistente. Luego seguiremos pasando la hoja y leeremos no sólo la siguiente pregunta sino también las respuestas que han ido escribiendo nuestros colegas. Vamos a escribir una nueva respuesta a la siguiente pregunta pero teniendo ahora en cuenta las respuestas anteriores. Finalmente nos habrá de llegar nuestra pregunta de regreso con nueve respuestas, a la cual le agregaremos nuestra propia respuesta, construyendo sobre las respuestas anteriores. Tenemos 25 minutos para todo el proceso. Adelante…
Los asistentes se miraron entre sí, sin saber bien qué pensar. Las hojas empezaron a circular hacia la derecha y a medida que avanzaba el proceso, el clima de la habitacíon comenzaba a cambiar. Los colaboradores estaban sumamente concentrados leyendo preguntas y respuestas buscando en su propio arsenal de saberes nuevos aportes a los que los colegas ya habían aportado. Si bien algunas personas demoraban algunos instantes en responder, el ritmo de escritura era intenso y ágil.
Al confrontarse con sus propias preguntas y las respuestas surgidas de esta ronda, los presentes mostraban señales de confusión y alivio.
- ¿Y? – preguntó el consultor.
- Increíble – dijo el responsable de RRHH – me están dando ideas que no había pensado. Y eso en tan poco tiempo!
La alegría se veía en los rostros. El dueño comenzaba a abandonar su escepticismo inicial, mirando una y otra vez las respuestas escritas bajo su pregunta.
- ¿Qué pasó? – preguntó Diana – ¿Qué hicimos?
- Estamos identificando al asesino de la innovación en nosotros…- respondió el consultor misterioso.
(Continuará)

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