La economía invisible de la cultura

Hace ya un tiempo que nos acostumbramos a los datos macroeconómicos relacionados con el aporte al PBI que genera la cultura o la generación de empleo o los ingresos por divisas y afines. Todos datos voluminosos que sorprenden y entusiasman. 3, 5 y hasta más del 10% es la contribución de las Industrias Culturales y Creativas a los respectivos PBIs y datos similares se manejan en el campo del empleo en tanto que en el 2010 Naciones Unidas demostró que se exportaron más de 860.000 millones de dólares en bienes culturales en el mundo. Ahora bien ¿qué significa esto para el micro, pequeño o mediano emprendedor sea un artista, un productor, un diseñador gráfico o una pequeña editorial? No es sencillo saberlo, pero sí podemos analizar qué ocurre a nivel local cuando, por ejemplo un productor de espectáculos organiza un concierto de música en una sala de conciertos conocida.

Un primer nivel de análisis nos muestra que los artistas y el productor habrán de obtener ingresos de esa actividad. A esto se suma la posible venta de CDs y de DVDs y los ingresos por derechos autorales toda vez que la música se ha utilizado en medios de difusión.

Un segundo nivel es lo que ocurre dentro de la sala: la misma sala obtendrá ingresos, los técnicos (sonidista, vestuarista, iluminador, escenógrafo y asistentes) así como el personal de limpieza, seguridad y de atención al público, la venta de merchandising y del bar.

 

Un tercer nivel, ampliando más la mirada, abarca los servicios relacionados con toda la actividad: todos los aspectos relacionados con la comunicación: diseño gráfico, servicios de prensa y difusión, publicidad (paga), comunicación digital, hosting, diseño y envío de gacetillas electrónicas, sitio web, twitter, facebook, publicidad paga en medios digitales, etc. La imprenta que habrá de proporcionar los afiches, volantes, programas de mano, entradas, etc. también recibe sus ingresos. El transporte público para llegar al lugar o el estacionamiento se benefician así como la gastronomía que resulta impactada cuando al salir del espectáculo los asistentes salen a cenar juntos para amenizar la velada. Por último, un estudio contable o un contador habrá de percibir ingresos por tareas administrativas y contables así como eventualmente abogados por la firma de contratos y especialistas tributarios para determinar las cargas fiscales y su pago.

Un siguiente nivel lo observamos en impactos indirectos pero no por ello menos relevantes: si tenemos niños pequeños ta vez contratemos a una persona para que cuide de ellos por el tiempo que estamos fuera (nana, canguro o babysitter) quien habrá de cobrar su salario. Una visita al salón de belleza o peluquería es frecuente ante una salida nocturna con lo cual nuestro peluquero favorito tendrá su ingreso dado que a la noche vamos al concierto. Tal vez compremos una camisa o un pantalón especialmente para esa noche, beneficiando así a la tienda de ropa y por último dado que casi todas las actividades mencionadas tributan impuesto al valor agregado (IVA, ITBMS) el Estado resulta beneficiado de todas y cada una de dichas actividades ingresando los impuestos correspondientes.

 

Finalmente, cada uno de los sectores mencionados está inserto en universos productivos propios que reciben también los beneficios del artista presentado esa noche en una sala de espectáculos. Pensemos en los proveedores de insumos para los técnicos, para la limpieza, para la producción del merchandising. Todos los procesos involucrados en la producción de los CDs (estudio de grabación, técnicos, diseño de tapa, impresión de CD y de tapas, etc) y del videoclip (equipo de filmación, locación, montaje, audio, actores, etc). El bar del teatro requiere insumos y quien los prepare. El universo de negocios en torno a los derechos autorales se activa también así como todos los procesos y proveedores relacionados con la comunicación. Y podemos seguir nombrando eslabones de este complejo, rico y dinámico eco-sistema productivo que se activará por el sólo hecho de presentar a un artista en un escenario.

Imaginemos este análisis hecho en una noche de una ciudad donde exista una amplia oferta cultural de manera simultánea ¿que veríamos? Y ahora hagamos el mismo análisis pero para todos los ámbitos de la cultura: museos, teatros, cines, bibliotecas, espacios multidisciplinarios, etc. etc. etc…

Vemos un impresionante y dinámico eco-sistema económico que se encuentra totalmente invisibilizado pero que representa, por ejemplo, el 10% del PBI de la Ciudad de Buenos Aires ya mencionado.

Por más evidente que resulta este análisis, la cuantificación es sumamente compleja dada la vastedad y diversidad de ámbitos que se ven impactados por la actividad cultural.

Este análisis es también relevante para poder definir los planes de mercadotecnia y de comunicación dado que se evidencian los vasos comunicantes que construyen este sorprendente tinglado que impulsa la vida cultural en nuestras ciudades.

Extraído de los materiales para los cursos de formación de emprendedores de las industrias culturales y creativas de mi autoría.

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