Carne impresa o el costo de la no creatividad

Jul 11, 13 Carne impresa o el costo de la no creatividad

Seamos francos: la velocidad que llevan los acontecimientos nos tiene a la mayor parte de la humanidad sencillamente desconcertados. Y no es para menos. El proyecto Global Meadows, por dar un ejemplo, está utilizando impresoras 3D para “imprimir” cuero y carne.  Así, tal como usted lo está leyendo. La Thiel Foundation de los Estados Unidos está financiando parte del proyecto Modern Meadow  a través del cual se ha desarrollado una “impresora de carne” que, sin provenir de un animal vivo y sacrificado, poseerá las mismas proteínas y apariencia que un suculento bife de chorizo recién salido de la parrilla a carbón. Más allá de los rechazos o adhesiones que genere esta modalidad, lo cierto es que esta misma técnica se está utilizando para crear piel humana (ver Médicos crean rostro nuevo usando impresora 3D), órganos y  prótesis para humanos como la traquea (ver ¿Cómo funcionan las impresoras 3D?), armas, juguetes y toda clase de objetos que hubieran terminado en la basura y que ahora, gracias a estas técnicas pueden repararse y ser usados como nuevos. (ver imagen adjunta)

Es evidente que la clave de todo lo que surge como innovador y que supera la más arriesgada de las novelas de ciencia ficción, es producto de la creatividad humana y del espíritu innovador y emprendedor. Nada de esto podría ocurrir si esa dimensión que llamamos creatividad no estuviera potenciándose ocupando espacios y dimensiones que durante siglos se manejaron con criterios racionales y cartesianos.  Pareciera que el dominio del hemisferio izquierdo de nuestros cerebros, responsable por el pensamiento lógico y lineal está encontrando finalmente el balance necesario con nuestra mitad creativa  e  imaginativa.

Negar la creatividad es negar la evolución humana

Ideologías, ambición de poder, sistemas de control, creencias, modelos mentales… son muchas las causas que podemos identificar para entender por qué la creatividad ha sido hasta ahora arrinconada en la esquina cercana a la locura y los “desvaríos” artísticos. Es de data muy reciente que las “casas del saber” como las universidades, han comenzado a considerar programas de estudio dedicados a “formar en creatividad”. Es que la creatividad es sinónimo de libertad. La creatividad es subversiva porque tiene como misión cuestionar lo existente y pretende modificarlo. Es su naturaleza. Está claro que personas y organizaciones que aman el “status quo” no contarán a la creatividad entre sus invitados favoritos. Y es muy probable que la gran crisis del sistema educativo a nivel mundial esté relacionada con esta actitud institucional de negar la creatividad dentro del aula. No nos educan para ser creativos.

Pero en esta época, personas, familias, organizaciones, empresas, ciudades, países y regiones que no abracen a la creatividad como uno de los ejes centrales de la vida, quedarán sencillamente condenadas a vivir en una suerte de oscuridad medieval, del mismo modo en que los humanos del siglo XVIII no pudieron evitar la llegada y desarrollo de la Era Industrial o de la Razón. A modo de Tsunami, la historia barrerá con los modelos obsoletos de pensamiento dando lugar a la primacía de la creatividad y de la innovación. El costo de no incluir las variables “creatividad” ,”cultura” y  “conocimiento” en los modelos de desarrollo será demasiado elevado.  Es de esperar, claro está, que los humanos hayamos aprendido también las lecciones sociales de la historia y que sepamos utilizar todos estos conocimientos para construir sociedades más justas, equitativas e inclusivas.

Si la “impresora de carne” se hace realidad, tal como parece, no habrá ningún justificativo técnico para que haya hambre en el planeta. Del mismo modo con relación a la salud y a la productividad. Ya no será necesario depender de insumos controlados por multinacionales inescrupulosas para producir lo que sea necesario localmente. (ver: ¿Cómo cambiará el mundo del automóvil (y el mundo en general) con las impresoras 3D?)

Ojalá estas nuevas tendencias contengan también la cuota de ética y responsabilidad social y cultural que nuestra humanidad requiere.

 

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