Un test de creatividad (primera parte)

Mar 04, 13 Un test de creatividad (primera parte)

¿Somos creativos? ¿Nacemos creativos? ¿Aprendemos a ser creativos? ¿Qué nos pasa con la creatividad?

Durante mucho mucho tiempo se asoció la idea de creatividad a personas geniales, no exentas de desordenes emocionales o sicologicos, que pueden obtener resultados extraordinarios en el campo del que se trate. “Genios”, “Mega inteligentes”, “Super habilidosos” y otros adjetivos se utilizan aún hoy para marcar una clara frontera: ellos sí y nosotros no. Los genios creativos son producto de alguna combinación genética indescifrable – algo así se supone-  que bajo condiciones irreproducibles producen combinaciones neuronales únicas que concluyen en resultados “geniales”. “Ellos si pero nosotros no” es  la creencia.

Las nuevas escuelas de estudio de los procesos creativos han demostrado, con Howard Gardner a la cabeza, que los procesos relacionados con el desarrollo de la creatividad son bastante menos mágicos que los supuestos. Y también que el problema es inverso: no se trata de cómo desarrollar la creatividad sino de cómo evitar que la creatividad se atrofie y nos terminemos convenciendo  para siempre que nosotros, sencillamente, no somos creativos.

En el blog thinkjarcollective.com se publica un artículo en inglés del cual extraigo algunas ideas que pueden darnos pistas respecto de este “deconstruir” de nuestra incapacidad creativa, para potenciar y desarrollar ese “músculo mental y emocional” llamado creatividad. He tomado algunos puntos que ellos plantean y recreado en el formato de un test personal sobre creatividad. La idea de formularlo en formato de preguntas debe sugerir que todos los puntos presentados son modificables. Si hoy no creemos que somos creativos, como indica la pregunta número 1, es posible modificar esta creencia para pasar a creer lo opuesto. Y así sucesivamente.

1) ¿Tu crees que eres creativo/a?

¿Cuál es la principal diferencia entre una persona que es creativa y otra que no lo es?: Simplemente que la primera cree que lo es. Las personas que se asumen como creativas creen y están convencidas de que lo son. Las personas que creen que no son creativas, se convencen de esto y por lo tanto no sólo dejan de serlo, sino que también dejan de intentar y de probar cualquier estrategia que pueda demostrar lo contrario. Dicen “yo no soy creativo” lapidando así su potencial natural. Se trata entonces de creer en la propia creatividad.  Significa ser curioso acerca de las posibilidades que esta capacidad trae consigo.

2) ¿Estás dispuesto/a a trabajar duro para desarrollar tu creatividad?

Pablo Picasso, Gabriel García Marquez, Tomas Alva Edison, Ludwig von Beethoven y otros tienen, además de su reconocida capacidad creativa en común, una filosofía que los identifica: todos ellos coinciden en afirmar que el éxito se basa en un 10% de inspiración y un 90% de transpiración (porcentaje más, porcentaje menos). Junto al trabajo se encuentra la pasión, la perseverancia, el manejo de las técnicas y de las frustraciones. Cuando un periodista le preguntó a Tomas Alva Edison acerca de cómo se sentía tras haber fracasado más de 1000 veces hasta encontrar el tungsteno para su conocido y casi extinguido bombillo eléctrico, este respondió que no había fracasado ni una vez. Simplemente habría aprendido que más de 1000 elementos no servían para su idea.

3) ¿Conoces la biología de la creatividad?

El proceso de generación de ideas creativas ocurre tanto en el plano abstracto de la imaginación así como en el biológico de nuestro cerebro.  A través de complejos procesos químicos ciertos neurotransmisores son activados en respuesta a la actividad cerebral generando nuevas conexiones neuronales que pueden dar lugar a la innovación. Nuestro cerebro se energiza incrementando el número de contactos entre neuronas al buscar nuevas ideas. Por eso “pensar” puede ser una actividad que cansa, pero es un entrenamiento. Cuanto más ideas desarrollemos, nuestro cerebro se activará neuronalmente de manera proporcional dando como resultado nuevas asociaciones  y por ende nuevas ideas.  Conocer estos mecanismos ha permitido elaborar estrategias y ejercicios de desarrollo neuronal y emocional que fortalecen los procesos de generación de ideas creativas.

4) ¿Crees que tu cerebro es una computadora?

Si nuestro cerebro se limitara a procesar información del mismo modo que lo hace una computadora haciendo cálculos, este artículo no tendría sentido. Nuestro cerebro es un sistema dinámico que evoluciona y modifica sus patrones de actividad de acuerdo a la experiencia, resultados y también emocionalidad. Se nutre de la energía creativa que surge de las experiencias las cuales pueden ser reales o ficticias. De hecho nuestra mente no distingue entre una experiencia real y una imaginada de manera intensa y detallada. El éxito del cine y de los videojuegos radica justamente en esta particular capacidad del cerebro, permitiéndonos generar las emociones, sensaciones y percepciones y sentirlas como si fueran reales, a pesar que sabemos que no es así. Estos son los secretos que comparten creativos reconocidos tales como Albert Einstein o Walt Disney, quienes hicieron uso de esta capacidad de visualización para crear sus teorías y personajes.  Uno de los ejercicios que suelo hacer en mis clases de emprendedurismo es una visualizacion guiada hacia el futuro, induciendo a los participantes a vivir imaginariamente cómo sería su emprendimiento dentro de tres años. La experiencia, que apenas dura unos minutos, produce emociones tan vívidas que los participantes describen luego con detalle sonidos, colores, aromas, personas y dinámicas. Mi sugerencia es entonces pensar que han puesto una marca en el futuro hacia dónde pueden dirigirse con su actividad. Tan real y vívida ha sido la experiencia de crear imaginariamente nuestro futuro.

5) ¿Crees que existe “una única idea o solución correcta”?

Son pocas las certezas absolutas que tenemos en esta vida: el cambio, la incertidumbre, la muerte y dicen que también los impuestos. Lo demás, todo lo demás, es relativo. En Occidente hemos sido educados bajo modelos mentales que fortalecen la noción de pensamiento único promovido por Isaac Newton y sus contemporáneos Iluministas desde el siglo 18. Para Newton, padre fundador de nuestro sistema lineal y determinista, a cada causa le corresponde uno y sólo un efecto y además debe poder ser mensurable. Albert Einstein plantea otra visión que habrá de modificar de raíz este modelo que sustenta los sistemas educativos, politicos y de salud de nuestras sociedades. Aristóteles afirmaba que A puede ser solamente A o “no A”, pero no puede ser ambos a la vez. Sin embargo, un haz de luz puede ser una onda o una partícula, dependiendo del punto de vista del observador. Creer que el cielo es sólo azul – un sólo tono de azul –  y no mirar y ver que en realidad hay cientos de matices de azul es la mejor manera para liquidar a quemarropa a la creatividad. La creatividad se nutre de la multiplicidad de opciones y respuestas. La vida no es blanco o negro, es una sucesión infinita de matices que cambian, mutan y se trasforman. Se trata de generar múltiples ideas para finalmente obtener las opciones más adecuadas para una determinada situación.

En el siguiente post seguiré proponiendo preguntas acerca de tu creatividad. Haz click aqui para pasar a la segunda parte. 

1 Comment

  1. antonio /

    Genial I!,
    Gracias

Leave a Reply

%d bloggers like this: