Homo economicus y culturalis

Jun 18, 13 Homo economicus y culturalis

Me encanta ver la cara de asombro e incredulidad de mis estudiantes cuando planteo que la relación entre la cultura y la economía se remonta a la prehistoria humana. Los cuerpos se preparan como diciendo ” a ver qué tontera nos dirá en la clase de hoy”. Sin embargo, una simple imagen basta para demostrar que nuestra profesión – la de los gestores y emprendedores culturales – es mucho más antigua que la más antigua de las profesiones. Observemos la siguiente imagen:

Es una reproducción de las pinturas que se encuentra en las conocidas Cuevas de Altamira en Cantabria, España. Esta imagen en particular plantea una serie de desafíos a las concepciones establecidas de arte, cultura, gestión y economía.
En primera instancia, el evolucionismo instaló la noción de progreso continuo y el arte, como forma superior de manifestación de la civilización, corresponde a las etapas humanas más avanzadas. Por lo cual, pueblos “salvajes” como en la Edad de Piedra, (pero también en la América precolonial o en África), no podían tener “arte” por su condición de salvajismo. A pesar de los grandes avances en la materia, hablándose en la actualidad de “escuelas de arte rupestre o prehistórico”, aún persiste la noción de “ser salvaje” como una condición inferior y que ha justificado verdaderas salvajadas genocidas por parte de aquellos que se atribuyeron la condición de “civilizados”. Esta imagen por sí sola arroja por tierra cualquier intento de rotular aún a los seres prehistóricos como “salvajes”, en el sentido de no haber sido (ni poder ser) domesticados…

En segundo lugar, en particular esta imagen, sintetiza la esencia de la cultura: la narración. Cualquier acto o bien cultural no es ni más ni menos que un acto narrativo: sea una novela, un cuadro, una canción, una comida, un recorrido histórico, una cosmovisión o un (video)juego. Los humanos construimos nuestro presente a partir de narrar y de dotar de significado a nuestro pasado para así proyectarnos a posibles futuros enraizados en esas narraciones. Y la cultura es el gran medio a través del cual estas narraciones cobran vida y sentido. La imagen de Altamira es una clara narración de muchos elementos: la organización social, el modo de abastecerse de comida, el tipo de animales, las interacciones entre humanos y de estos con los  animales, los instrumentos de caza, las descripciones anatómicas de unos y otros y probablemente mucho más. No sabemos si poseía un sentido ritual o religioso, de invocación para la caza o similar. La historia narrada en estas imágenes es dinámica, nos da percepción de tiempo y de espacio. Es una obra consumada que posee además la virtud de haber sido creada anónimamente entre 14.000 y 20.000 años atrás. En esta imagen, así como en todas las demás, hay un acto deliberado y organizado de representar simbólicamente un momento significativo de la vida de estas personas. La elección de los planos, el aprovechamiento de las rugosidades de la piedra para crear volúmenes y la distribución de los elementos, dando lugar a conceptos como “perspectiva torcida” o “biangular recta”. Existe sensación de realismo brindado por el uso de colores, grabados y dibujo. Por último, y un detalle no menos relevante: las pinturas fueron hechas en paredes y techos en profundas cavernas lo cual significa la necesidad de una organización social (gestión) para lograr alcanzar la altura de los techos e iluminar convenientemente los interiores con los medios de la época.

También, y en este mismo acto, nos permite entender que la relación entre economía y cultura es tan ancestral como años tienen estas imágenes. Nuestros antecesores dejaron el primer tratado integral de economía y cultura plasmado en carbón vegetal y óxidos de hierro.  Por medio de un proceso de producción simbólica conocemos hoy de qué modo socialmente organizado estos individuos lograban obtener su sustento diario. El aspecto narrativo se integra con la administración (nemó)  del “Oikos”: el hogar, las “posesiones”. Oikos + nemó= economía.

Si, al decir de Steve Jobs, “conectamos los puntos”, veremos que no hemos llegado arbitrariamente al concepto de Industrias Culturales y Creativas sino a través de un largo camino que nace justamente con las Cuevas de Altamira y las de su época, conectando a toda la humanidad a través de la cultura. La siguiente imagen de elaboración propia es un posible, reducido y arriesgado intento por unir algunos de esos puntos de manera muy sucinta, buscando reconstruir un elemento aún ausente en el sector cultural: la memoria histórica de los procesos de gestión que arranca, como hemos visto, con los primeros seres de forma humana que poblaron la Tierra hace ya más de 15.000 años atrás.

Una simplificación del camino que ha seguido la gestión de la cultura a lo largo de la humanidad.

Cualquier profesión reconocida lo es porque le antecede una larga historia de construcción de saberes y de conocimientos que han ido evolucionando a medida que lo hacía la humanidad. Esta imagen no tiene otro sentido que demostrar que el sector de la cultura es tal vez uno de los que más temprano ha comenzado a construir su propia historia profesional.

A esta altura la cara de mis estudiantes ya es más de reflexión que de incredulidad.

1 Comment

  1. Quid del lenguaje oral y del gesto (primonio intangible) como primer acto cultural narrativo? Creo que el lenguaje corporal y oral de los “salvajes” no ayudó para nada al supuestamente “civilizado” para valorar el riquizimo patrimonio cultural que ofrecían todavía ciertas etnias a mitad de siglo XIX. Hoy en día sigue motivo de discriminación y segmentación social. Fortalecer y valorar el lenguaje y la diversidad de lenguajes como también las tradiciones orales me parece fundamental para el desarrollo de la humanidad. (ver http://fr.wikipedia.org/wiki/Histoire_des_langues – Lamentable está en francés y la versión español nada que ver…)

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