Marketing digital: ¿cómo y para qué?-1ra. parte

Jul 16, 13 Marketing digital: ¿cómo y para qué?-1ra. parte

Inicio una serie de posts relacionados con el uso de Internet como plataforma para comunicar, posicionar, establecer vínculos, conocer a nuestras audiencias y establecer intercambios de valor por valor (ventas). En esta primera publicación, una breve introducción a las distintas posibilidades que ofrece Internet:

Facebook pero también Google+. Twitter, Linkedin, Gmail pero también Yahoo. Mailchimp, Youtube pero también Vimeo. Instagram, WordPress pero también Blogger. Skype… Esta extraña mezcla de vocablos que suenan en inglés pero que no se encuentran en ningún diccionario y que parecen no tener fin… ¿Para qué nos sirven a los emprendedores?

Podemos ver cada una de estas posibilidades como elementos separados o las podemos integrar en el concepto de Marketing digital aplicado a nuestros emprendimientos. Pero…  ¿Cómo se utilizan?

El mercado como espacio de diálogo y visibilización

El mercado es literalmente el espacio de encuentro, diálogo e interacción entre personas y organizaciones que buscan satisfacer necesidades, intereses y/o deseos a partir de intercambiar propuestas de valor por valor. Alguien produce, supongamos,  un espectáculo artístico o videojuegos o es especialista en diseño gráfico o edita libros. Estas son propuestas de valor. Alguien – el público –  puede  estar interesado por múltiples motivos en alguna de esas propuestas de valor dado que va a satisfacer un deseo, interés o necesidad propia y está por lo tanto dispuesto a ofrecer algo de valor (por ejemplo dinero) a cambio de recibir esa propuesta de valor. El mercado es entonces el espacio donde ocurren estas transacciones. Ahora bien: el “mercado” es, en estos momentos un espacio complejo, casi infinito en donde existen miles de ofertantes y millones de “buscadores”. ¿Cómo se encuentran?

Comunicar: la responsabilidad del emprendedor

Del lado del ofertante recae la responsabilidad de “posicionar” y “hacer ver” su propuesta, sea través de su marca, producto o servicio. En el amplio y vasto universo donde transcurren estas interacciones, el mercado, la actividad más compleja es no sólo lograr ser identificado sino también poder establecer vínculos cercanos con las personas que pueden tener interés en nuestras propuestas de valor y generar las transacciones o  intercambios.

Para ayudarnos en todos estos procesos contamos con las herramientas que nos provee la mercadotecnia o marketing la cual se encarga de investigar, identificar y segmentar las características de los posibles interesados en nuestras propuestas de valor para  luego identificar los mejores canales de comunicación y los mensajes más apropiados de acuerdo a las características identificadas.

Marketing digital

Si esto ya es complicado en el mundo “real” o analógico, cuánto más lo es en el universo digital. A partir de la irrupción de Internet, las reglas de juego del marketing cambiaron radicalmente y se ampliaron las posibilidades existentes. Por un lado la gratuidad o bajos costos de uso de la mayoría de las plataformas, abre las puertas a que emprendedores con reducidos presupuestos para comunicación puedan posicionarse y hacerse notar muchas veces como los grandes jugadores. Por otro lado, la cada vez mayor accesibilidad y hábito de uso de las herramientas digitales hace que sea más sencillo llegar a grandes públicos y establecer vínculos cercanos y duraderos.  Pero, ¿cómo se utilizan estas herramientas?

La planificación: condición primera para el éxito

No se trata de leer todos los manuales digitales de uso de las distintas plataformas (aunque es fundamental conocer sus características y posibilidades). Se trata primero de tener claridad en los objetivos que buscamos alcanzar: ¿Queremos vender más? ¿Queremos ampliar la base de datos? ¿Queremos tener mayor notoriedad en la Web? ¿Queremos todo esto junto? Como sea, lo importante es plantearse objetivos a mediano plazo alcanzables y realistas. En segundo lugar es importante conocer las características de cada plataforma y el fin de uso: están las que generan redes y posicionamiento (Facebook y Google+); están las que permiten publicar y establecer contacto con la audiencia (blogs como WordPress o Blogger); las que permiten subir videos como YouTube o Vimeo para narrar y mostrar lo que hacemos y muchas más.

El siguiente gráfico ofrece una idea general de los distintos tipos de plataformas y se mencionan algunas de  las más utilizadas.

 Las opciones no se agotan aquí: podemos armar un sitio web como referencia institucional;  hacer encuestas en línea para conocer los intereses de nuestros públicos y poder segmentarlos; desarrollar  sitios de comercio electrónico desde donde ofrecer nuestras propuestas de valor y administrarlas; utilizar servicios de cobro digital para recaudar los pagos por los servicios o productos ofrecidos; publicar anuncios a través de Google o de Facebook con valores sumamente accesibles y buenos resultados y muchos más.

¿Por dónde empezar?
Se trata de elaborar una estrategia de marketing que integre muchos de los elementos vistos hasta ahora. Se debería comenzar a partir de formular una serie de preguntas que serán presentadas en el próximo post. Por ahora, esta breve introducción.

Continuará…

 

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