La palabra más bella en la docencia: gracias

¿Acaso hay alguna retribución más grande para quien asume la responsabilidad de la docencia que ver los ojos brillantes y las sonrisas de quienes han aceptado compartir, en este caso, 20 horas de intercambio de ideas, conocimientos, bromas y tareas?
Educar no es una tarea sencilla. Pero aprender tampoco lo es. Uno se confronta con tantas certezas propias que, de pronto pueden dejar de serlo porque sencillamente viene un señor que cuenta una historia distinta de la conocida.
Me gusta invitar a mis estudiantes a cruzar a otra vereda de la misma calle y tomarse el tiempo para observar lo conocido desde otro ángulo. ¿Qué ves? ¿Qué sientes? ¿Qué aprendes de lo “viejo conocido”? Los invito a subirse a una imagen con los ojos cerrados y explorar el mundo de sus fantasías, para ver, por un instante, cómo desean que sea el futuro. Les convido con lógicas de presupuestos y cronogramas de tiempos para que sean los dueño/as de sus propios tiempos. Les llamo la atención acerca de su propia creatividad para que sepan que pueden, sin dudas, cambiar sus propios presentes.
Es curioso, porque además de divertirme, disfrutar y aprender, me agradecen. Con abrazos muy sentidos. Con “gracias” dichas desde el corazón. No es necesario agradecer mi trabajo, para eso estoy. Sin embargo los ojos se clavan fijos en los míos y lo dicen, con sinceridad, con respeto, con ternura. Gracias. ¿Hay acaso una palabra más bella en la docencia?
Es que el agradecido soy yo. Porque me mostraron sus incertidumbres y sus anhelos, sus certezas y sus dudas, porque fueron gigantes y fueron niños. Porque levantaron más alta la bandera de la fe, de un posible mundo mejor, un poquito.
Me gusta decir, cuando asoma la cabeza el gusano de la desazón (“que es difícil, que no nos dejan, que cuesta mucho… uffff) que si luego de alguno de mis cursos modifican algo en sus escritorios al día siguiente, ya lo mío ha cumplido su misión. Por que los grandes cambios empiezan con pequeños movimientos, como los partos, como las transformaciones sociales. Un ruido imperceptible y anónimo se escucha en ningún lado y de pronto está ahí, majestuoso, lo nuevo, lo innovador.

Y esa es la paradoja de la educación. Mal usada puede educar pasiones para esclavizar. Y bien usada, puede educar pasiones para liberar.

Haga click aquí para descargar el pdf con las diapositivas del curso
Gracias.

1 Comment

  1. Anonymous /

    La educación es una canal expedito para la programación del despertar de las conciencias,que la energía del cosmos le acompañe en la rectitud de sus acciones.Besos estelares

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