Y la cultura ¿dónde está? – Colaboración en La Prensa Panamá

May 11, 14 Y la cultura ¿dónde está?   – Colaboración en La Prensa Panamá

Panamá acaba de atravesar un agitado proceso electoral marcado por acusaciones mutuas entre los diversos candidatos, con inmensas sumas de dinero invertidas con propósitos electoralistas y un despliegue de promesas ante el electorado que culminaron con la elección de un candidato opositor al actual partido gobernante, planteando así un nuevo escenario político en este pequeño país. En este contexto fueron publicadas estas reflexiones acerca del lugar que ocupa y debería ocupar la cultura en la plataforma política de cualquier gobierno, y en particular en el que está a punto de asumir.

Y la cultura ¿dónde está?: Gerardo Neugovsen

GERARDO NEUGOVSEN

opinion@prensa.com

10/05/2014 - El tiempo de elecciones es también de lecciones. Quienes abusan del poder aprenden que la verdadera ciudadanía no se compra ni se vende. Quienes optan por mantenerse al margen aprenden que el silencio y la indiferencia abren las puertas a la injusticia y a la ambición desmedida. Quienes ponen coraje y compromiso aprenden que la construcción de una sociedad democrática, inclusiva y justa es tarea de todos los días. Y todos aprendemos que la democracia es una responsabilidad colectiva que no se puede delegar.

Los recientes comicios en Panamá se caracterizaron por el alto nivel de participación y por la madurez social y política con la que se expresaron los votantes. La ciudadanía manifestó con claridad su deseo de vivir en una sociedad en donde la prosperidad sea el producto de prácticas transparentes y donde el Estado sea el garante del bienestar colectivo, creando condiciones dignas de vida para los ciudadanos.

El nuevo gobierno asume cuando el paso de la era industrial a la del conocimiento se profundiza día a día. Al igual que sucedió durante el paso de la era agrícola a la industrial, profundas transformaciones ocurren frente a nuestros propios ojos. La historia demuestra que ante los nuevos modos de producir riqueza, de comunicarnos, de trabajar y de vincularnos, las organizaciones, empresas y países que no se adapten a esos cambios quedarán rezagados del progreso y eventualmente desaparecerán.

Pasamos de la economía basada en la explotación de los recursos naturales a una lógica productiva en base a recursos intangibles, como la creatividad, la innovación y la cultura. Respetables instancias como la Reserva Federal de Estados Unidos, las Naciones Unidas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y los gobiernos de Argentina, Brasil, India, Colombia, México, Holanda, Australia, Canadá y otros han incluido en sus agendas políticas el fortalecimiento de las industrias basadas en la cultura y la creatividad. De esta manera logran combinar la producción tradicional del agro y la industria con nuevos modos productivos del conocimiento, la cultura y la innovación, con sorprendentes resultados.

Analizando el plan del nuevo gobierno, observamos que en apariencia la cultura está presente solo en el eje 1. “Vida buena para todos”, en el punto 1.6. “Derecho a participar de la cultura”, mediante “la creación de la Secretaría Nacional de Cultura, la generación de un Plan Maestro Nacional de Cultura y el desarrollo del Plan Nacional para la protección y promoción del patrimonio histórico, artístico y cultural”.

Pero si seguimos analizando, veremos que la dimensión cultural se encuentra en muchos de los ejes planteados: cómo se concibe el cuidado de la salud; la forma que adoptará la educación de calidad, la relevancia de la recreación y el deporte, son temas de raigambre cultural.

La intolerancia a la corrupción, la obligatoriedad de la transparencia, el acceso a la justicia, el nuevo pacto social y las reformas del Estado también son aspectos culturales, así como lo son el respeto y la defensa de los derechos humanos y el cuidado ambiental. La cultura es la mejor prevención contra el delito porque es socializadora, genera lazos de afecto y, con ello, de cuidado que reducen las tasas de violencia, drogadicción y otras conductas de riesgo.

Otro tema de corte cultural es la proyección internacional de una imagen positiva de Panamá, así como el económico, dado que implica decidir cuáles son los sectores considerados estratégicos para el bienestar.

Generar desarrollo económico en el siglo XXI debe incluir los nuevos modos productivos, de tal forma que la economía local y nacional se vean beneficiadas de todo aquello que otros países han sabido aprovechar, es decir, las industrias culturales y creativas. Estas abarcan un campo muy amplio, desde las industrias del software, pasando el entretenimiento y las artes, el turismo cultural y la gastronomía temática, hasta el diseño, la arquitectura, las artes escénicas, el cine, el video, los multimedios y los medios de comunicación y otros, sectores que sumados generan ya el 6.3% del PIB panameño, de acuerdo al Banco Interamericano de Desarrollo.

Toda plataforma política que aspire a traer bienestar a la ciudadanía y a ocupar un lugar relevante en el juego de las naciones en el siglo XXI debe ubicar a la cultura como uno de los ejes centrales del desarrollo. Cualquier otra opción significa darle la espalda al progreso.

La  nota original: http://www.prensa.com/impreso/opinion/y-cultura-%C2%BFdonde-esta-gerardo-neugovsen/322815

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